Siempre oÃmos que en Estados Unidos el fracaso no es una losa, como ocurre en España, y que incluso a algunos emprendedores casi se les exige haber fracasado para saber lo que cuestan realmente las cosas ya que asà valorarán más los éxitos, etc, etc…
Hoy leo en el blog de Mamel una anécdota que cuenta Jeff Jarvis en su libro What Would Google Do?, donde Jarvis cuenta una anécdota en la que en cierta ocasión parece que Sheryl Sandberg, responsable del modelo de publicitario de Adwords y actual COO de Facebook, cometió una “cagada†que costó unos cuantos billetes a la compañÃa.
La Sra. Sandberg presentó sus disculpas al mismÃsimo Larry Page a lo que este le contesto (traducción libre de Mamel):
“I’m so glad you made this mistake,†he said. “Because I want to run a company where we are moving too quickly and doing too much, not being too cautious and doing too little. If we don’t have any of these mistakes, we’re just not taking enough risk.â€
(Estoy tan contento de que hayas cometido este error. Porque quiero dirigir una compañÃa en la que nos movamos muy rápido y hagamos muchas cosas, no quiero que seamos demasiado cautos y hacer demasiado poco. Si no cometemos ninguno de esos errores, entonces no estaremos asumiendo suficientes riesgos).
Esto me ha hecho recordar una anécdota que siempre contaba Rosa GarcÃa, ex-Presidente de Microsoft España, acerca de lo que significaba trabajar con gente de la talla de Steve Ballmer (Rosa pasó varios años trabajando en Redmond con Ballmer y habla maravillas de él).
Según contaba Rosa, en una ocasión comentió una “cagada” que le costó mucha pasta a Microsoft (no estoy seguro de la cifra, pero creo que fue 1 millón de dólares).
Ballmer le preguntó a Rosa si habÃa aprendido algo de esta experiencia, a lo que Rosa dijo que si, que no volverÃa a pasar.
Claro, yo pensaba que Ballmer le habrÃa despedido (por la fama de ogro-tira sillas que tiene), pero le contestó:
- Bueno Rosa, si ha servido para que aprendas, es el curso más caro que he pagado en la vida… ¿¿??
No sé cuanto habrá de verÃdico en ambas anécdotas, y tampoco sé si es la mejor forma de actuar en la empresa (dependerá de cada caso, supongo) pero en España desde luego es inimaginable…